Incluso hay trabajos que indican que manteniendo una comunidad diversa de malezas, se evita la preponderancia de especies difíciles de controlar.
En esto es clave el Manejo Integrado de Malezas (MIM), que incluye diversas estrategias, una de ellas, el uso de cultivos de servicios (CS).
Cultivos de servicios ¿cómo ayudan a reducir las poblaciones de malezas?
Uno de los secretos para reducir los tamaños de poblaciones de malezas está en el suelo, concretamente en el banco de semillas, principal fuente de malezas.
Y es justamente sobre este factor donde el CS tiene una marcada efectividad. ¿Cómo? actuando sobre el banco de semillas a través de efectos competitivos y no competitivos.
En cuanto a los ?no competitivos', por ejemplo, el CS actúa modificando la calidad de luz que reciben las semillas e inhibiendo la germinación, o reduciendo la radiación que llega al suelo y con ello la alternancia de temperaturas que necesitan ciertas semillas de malezas para germinar.
Si bien en casos puntuales y con efectos relativos, ciertos CS actúan excretando compuestos alelopáticos que inhiben la germinación o crecimiento de las malezas.
Aquellas malezas que logran sortear los efectos anteriores y germinar dentro del CS, se encuentran con los efectos competitivos que genera el CS: por agua, nutrientes y radiación. Esta competencia directa debilita la maleza y mejora la efectividad de un eventual control químico.
Los efectos de control de un CS continúan aun después de su secado: los residuos en superficie generan una barrera física que dificulta la emergencia de las malezas e interfiere con la penetración de la radiación.
Pero en esta línea, Oreja advierte que, en años secos el residuo puede generar un efecto adverso, reteniendo humedad en los primeros cm de suelo y favoreciendo la emergencia de ciertas malezas (en especial las de semillas grandes).
En el control de malezas no solo influye el volumen del residuo sino también su calidad, puntualmente su relación C/N, que determina el tiempo que tardará el residuo en descomponerse: cuanto mayor es esta relación, más tardará en degradarse y mayor será el efecto de control sobre las malezas. Esto se logra por ejemplo, con mayor proporción de gramíneas en la mezcla del CS.
¿Qué se vio a campo?
Durante la campaña 21/22, la REM midió la densidad y cobertura de malezas en lotes con distintos CS (gramíneas, vicia y mezclas), en dos momentos (previo a terminar el CS y previo al cierre del entre surco del cultivo posterior) y los comparó con situaciones de barbecho químico. También midió la cobertura y producción de biomasa de los CS para 2 momentos de secado.
El estudio arrojó varias tendencias:
Al respecto, Oreja agrega que "No hay recetas para la implementación de los CS, sino que todo va a depender del objetivo que se persiga con su incorporación a la rotación". Cuando el objetivo principal es el control de malezas, hay que tener presente la cantidad de biomasa y su distribución en superficie.
Para ello, es clave considerar: