Mercados granarios

Revés para el girasol

¿El que apostó a girasol, perdió? En momentos de alta oferta de girasol, con rendimientos que se encuentran por encima de lo esperado, la demanda se encuentra retirada ¿por qué?..

8 Abr 2015

En las últimas campañas se observó que el área destinada a este cultivo en Argentina, se vio disminuida frente a lo acontecido en campañas previas. Sin embargo, en el ciclo 14-15, la superficie se incrementó alcanzando las 1,5 mill. de t. Esto en parte, fue consecuencia del buen precio de la oleaginosa en momentos de realización de presupuesto. Tal es así, que algunos especiality derivadas de girasol llegaron a obtener primas por sobre la base de hasta 50 u$s/t., ej: girasol alto oleico.

El precio en el MATba en el mes de noviembre, era de 270 u$s/t. para el girasol y 250 u$s/t. para la soja. A partir de este valor se realizó un margen comparativo entre ambos, y se lo comparó con el margen actual para la zona oeste de Buenos Aires. El mismo arrojaba una rentabilidad de 17,4% para girasol si se hubiese cerrado precio a comienzos de campaña antes de impuestos. El mismo se mantuvo por un largo tiempo con rentabilidades positivas y siendo uno de los mejores márgenes al compararlo con el resto de los cultivos de gruesa.

Como se puede observar en el cuadro, el resultado para noviembre es superior al resultado de soja, sin tomar siquiera una bonificación sobre el precio. Esta rentabilidad sería aún mayor, para aquellos que sembraron algún especiality.

Ahora bien, actualmente la cosa se dio vuelta, y no solo que es uno de los cultivos que presenta mayor renta negativa, para aquel empresario que no vendió su mercadería antes de comenzar la cosecha, sino también hay casos en los cuales no están encontrando recepción de la mercadería, y es por eso que el productor que se le retrasó la cosecha o no pudo vender, se debe estar preguntando, ¿por qué cayó tanto el precio?¿qué pasa con la demanda?.

El factor precio está afectado principalmente porque nos encontramos en plena cosecha, con un avance del 73,2% de la superficie cosechable, con un rendimiento promedio de 22,1 qq/ha. La producción se estimaba en 2,5 mill. de t. y, en la última semana debido a los buenos rendimientos, tanto la Bolsa de Cereales de Buenos Aires como el Minagri incrementaron su proyección encontrándose entre 2,7 a 3 mill. de t. Esta mayor oferta genera una presión bajista sobre el precio local.

Pero, ¿y la demanda? La misma hasta el momento lleva adquiridas 1,3 mill. de t. de las 2,8 mill. de t. estimadas a cosechar, por lo que el porcentaje de compra asciende al 47% de la producción. Esto podría relacionarse con el total que se exporta como aceite, es decir, que este destino ya estaría abastecido a priori, razón por la que se estima que hayan frenado las compras. Además, de la estacionalidad propia de la demanda. Y la necesidad de comprar soja y molerla para mantener activa la industria.

La molienda, por su parte, obtiene su mayor volumen en el primer semestre del año para comenzar a decaer en el mes de julio. Por el momento, el único dato publicado por el Minagri, es el mes de enero siendo el volumen procesado de 200 mil t., mayor al del ciclo previo, y semejante al promedio de los últimos 5 años. Esto puede relacionarse con el hecho de que se incrementó la oferta desde el noreste argentino, donde se obtuvieron buenos rendimientos.

En adelante, el resto de la cosecha que no se ha vendido quedará jugando el partido dentro del mercado local, lo que llevaría a que la expectativa de precio quede atada a la demanda interna. Los factores que podrían afectar este precio son la coyuntura propia de nuestro país (política y económica) y al movimiento de la demanda. En principio, el mismo podría verse incrementado en los meses más cercanos a septiembre-octubre. Por lo que deberíamos estar atentos a las oportunidades que nos brinde el mercado en el mediano plazo.

Catalina Ferrari